












En julio de 2020, en medio de una cuarentena estricta, de un encierro inusitado y una situación social delicadísima, se gestó la idea en el Centro de Mediación de la Defensoría del Pueblo de Paraná de abrir canales de comunicación y acompañamiento -en ese momento sólo online- en diversos espacios comunitarios.
Así fue como se articularon diversos espacios de encuentro que tuvieron lugar a través de pantallas en la Residencia Municipal Madre Teresa de Calcuta y la Casa Municipal de la Mujer, y presencialmente en el CIC II Este, con personas en situación de calle que se encontraban allí alojadas. En todos los casos, los mediadores comunitarios -integrantes ad honorem del Registro de la institución- invitaban a “rondas de diálogo”, en las que los participantes pudieran compartir pensamientos, vivencias y emociones como modo de contención mutua.
Esa experiencia, que fue muy fructífera y que luego reemplazó las pantallas por la presencialidad, dio lugar al programa institucional “Acciones Solidarias”. En ese marco, se realizaron también colectas destinadas a merenderos de barrios humildes, comedores comunitarios y otras organizaciones: se reunió indumentaria de invierno, elementos de higiene, útiles escolares y libros.
En julio de 2022 se inició una nueva “acción solidaria”, en alianza con Suma de Voluntades. Desde hace tres años de manera ininterrumpida, integrantes de la Defensoría del Pueblo, junto a mediadores comunitarios, preparan comida en la sede de la ONG el segundo lunes de cada mes y luego la distribuyen en la recorrida nocturna para brindarla a personas en situación de calle y extrema vulnerabilidad social. Se cocinan actualmente unas 350 raciones y los insumos son adquiridos gracias a los aportes de los mismos mediadores y se cuenta con la donación del pan por parte de la panadería del Servicio Penitenciario de Entre Ríos.
“Es otra de las maneras de conectarnos desde la solidaridad, el amor y el trabajo en equipo”, dice Irina Chausovsky, coordinadora del Centro de Mediación Comunitario, quien luego remarca que se trata de “llevar alimento, miradas, sonrisas y charlas”, una forma de involucramiento comunitario y acercamiento a quienes padecen necesidad. Y concluye: “al igual que el primer día seguimos sintiendo que siempre es más lo que recibimos que lo que damos”.
Es de destacar el compromiso y la dedicación de mediadores comunitarios en esta propuesta tendiente a acompañar a quienes se encuentran en las calles de nuestra ciudad, en una situación de profunda vulnerabilidad y exclusión.
A continuación, imágenes de las distintas acciones realizadas: